Ascenseur Pour l'Échafaud


Técnica compuesta: Lápiz/Tinta/Photoshop.

La Ciudad de Cristal


En 1995 el dibujante David Mazzucchelli y el guionista Paul Karasik publicaron por medio de la editorial norteamericana Avon Books la adaptación al cómic de aquella que es quizás una de las más populares novelas escritas por el norteamericano Paul Auster: La Ciudad de Cristal (1985).

La novela compone junto con Fantasmas y La habitación cerrada (ambas de 1986) la Trilogía de Nueva York. Relato esquizofrénico, policial negro y revisión posmo del Quijote Mazzucchelli y Karasik lograrón traducir en imágenes de riguroso blanco y negro el clima de agobiante opresión que Auster imprime en La Ciudad de Cristal, generando escenas inquietantes y de lúgubre belleza como aquella que circunda a los cementerios. Donde una New York oscura, que bien podría haber sido cualquier gran ciudad del mundo, es el escenario que escritor y exegetas brindan al atormentado protagonista de la historia Daniel Quinn.

City of Glass, tal su nombre original en inglés, no solo menta sobre la locura y la soledad sino que es una aguda reflexión sobre la ciudad como territorio mágico, como universo de lo posible.

Los autores del Cómic

El dibujante Dave Mazzucchelli laburó con Frank Miller1 en Batman: Año Uno y Daredevil, actualizando estéticamente los cómics de superhéroes, sacándole un poco la paja nerd y el toque infantil que los caracterizó durante tanto tiempo y que tan bien explica McCloud en su libro Cómo se hace un Cómic.

Paul Karasik es escritor, dibujante y profesor en The Rhode Island School of Design y la Scuola Internazionale di Comics en Florencia. Labura como ilustrador para The New York Times, The New Yorker y Nickelodeon Magazine Group. Su trabajo más importante fue City of Glass.

La versión en castellano que aquí se reproduce corresponde a la primera edición realizada por Ediciones La Cúpula (España). Luego fue reeditada por Anagrama con un interesante Prólogo del autor de Maus y principal promotor de la adaptación de Mazzucchelli y Karasik: Art Spiegelman.

A continuación les dejamos el link para descargar la Primera Parte:

http://www.sendspace.com/file/9rqdtd

1) Autor de Sin City, historia adaptada y llevada al cine con buen tino por Robert Rodríguez.

Cómo se hace un Cómic*


Cómo se hace un Cómic de Scott McCloud puede ser leído como una obra capital dentro del mundo de la historieta, pues desentraña sus gramáticas de producción recurriendo al mismo lenguaje del cómic. Su originalidad reduce de esta forma el extrañamiento que produce el lenguaje académico dentro del Gran Público. También puede ser entendido como un didáctico manual para jóvenes amantes de la historieta.

Aunque en realidad lo que McCloud logra en este libro excede con creces cualquiera de estas categorizaciones, desembarazándose del pesado sello de libro metadiscursivo o de manual pedagógico a la usanza de Andrew Loomis.

Cómo se hace un Cómic es muchísimo más que un simple libro de historietas, es una aguda reflexión sobre el lenguaje y la forma. Es una afirmación del lugar primordial de la morphé y sus capacidades narrativas. También vale la pena prestar especial atención a las consideraciones acerca del tiempo y el espacio que se plasman en la Capítulo04.

El libro de Scott McCloud menta sobre la forma que tenemos de percibir e interpretar el mundo, de cómo las visiones que tenemos del él constituyen los cómics y, por qué no, de cómo el cómic constituye nuestro mundo de sentido.

Link de descarga directa: click aquí.

*Gracias Maia por pasarme este libro y por subirlo a la red.

Convivencia Sagrada


Todos los domingos de 21 a 22hs Convivencia Sagrada con Santiago Carmona y Facundo Manini. Radio en Vivo.

Everyday Life is War


Es innegable el impacto que las nuevas tecnologías de la información, sobre todo internet, tienen sobre las formas de producción y circulación de datos: desde los números del mercado de valores hasta el porno más oscuro se transmite y comercializa por la web. En el plano del arte la influencia de la Internet no es menor, así se puede encontrar tanto museos on-line, como sitios dedicados a la crítica cultural, la producción literaria, de artes visuales y música.

Para no pocos el advenimiento de la Internet ha significado la posibilidad de dar a conocer sus producciones a bajo costo y con cobertura global. Esto ha envalentonando a parte de la intelligentzia massmedia para proclamar a viva voz el inconmensurable potencial democrático y liberador de la Internet.

La realidad es que la mayor parte de las producciones que imperan en la red tienden a compartir un denominador común que mucho dista de la idea de liberación: la confesión. La Internet se ha conformado como un territorio apto para satisfacer una inquietante propulsión a la exhibición, erigiéndose en un enorme y afeminado diario íntimo. Basta echar una mirada a la Internet 2.0 para ver como el afán de exposición conforma la gran cantidad de producciones que llenan la red. Y la democracia esgrimida no es más que un acceso más o menos sencillo a la publicación de textos: escritos, fotográficos, de audio y video.

Pero no todo es gris en la web, como contrapunto a lo señalado se pueden encontrar textos que logran despegarse de la mediocridad confesional imperante, comunidades que producen conocimiento y desarrollan poéticas que corren los límites de lo enunciable, jóvenes entusiastas de la literatura, de la música, de las artes visuales que buscan nuevas formas, que se desmarcan de la pesada tradición o simplemente la reconocen como aquello que es: condición de producción y no condicionante de la producción.

Este es el peculiar caso de Everyday Life is War (ELW) el primer disco de Futuro Primitivo (http://futuroprimitivo.com/). Futuro Primitivo es la máscara que tuvo que brindarse el todavía sub-30 Matjas Mon para poder sacarse de encima sus pasado grunge. ELW es un trabajo individual concebido en la soledad de un cuarto. El cuarto como atelier, como Estudio, como un universo lleno de posibilidades. Aquí las nuevas tecnologías son aprovechadas como un portentoso tool box que posibilita construir los más bellos sonidos. De esta manera el disco, netamente instrumental, logra crear atmósferas muy íntimas y personales. Otro punto nodal que resulta interesante es haber logrado desabotonar el corset que implicaban las gramáticas de producción rockers.

Como esas fotos sacadas frente al espejo, donde las adolescentes de Villa del Parque exponen sus bellos cuerpos desnudos, con los flashes quemando gran parte de la composición. Matjas logra desnudar un mundo de sonidos imposibles y los expone en la Web. Aquí hay una práctica privada que tracciona la música hacia desconocidas orillas y encuentra circulación en la internet 2.0. Hay una intención, un interés por poner algo nuevo allí donde antes no había nada. Una nueva lectura, una nueva interpretación. La música de ELW no puede ser definida fácilmente, y si bien podría entrar dentro de la electrónica, la propuesta de Futuro Primitivo excede las pistas y encuentra nuevas posibilidades interpretativas en un mundo multitag.

Desde el arte de “tapa” hasta las texturas sónicas logradas por el sampleo de sirenas, gritos, chicharras la estética postapocalíptica emerge como la pesadilla de una generación que abrazó los movimientos globales de Seattle, los Movimientos Sin Tierra en Brasil, el EZLN y las Asambleas Populares en Caballito. Abrazó todo lo que tenía para abrazar y se desilusionó al descubrir que sus ídolos e ideólogos tenían pies de barro. Leyó a Negri y a Klein y descubrió rápido el engaño. O simplemente se relajó en una bella remera parlemitana con la cara del Subcomandante Marcos. ¿Hoy tienen la cara de Evo Morales?

ELW es el revés darkie de Manu Chao. Es un escupitajo en el ojo de los movimientos de “liberación” globales y en la adyacente buena conciencia de la música comprometida. ELW dice más que mil palabras desde su fulgurante nihilismo. Desde aquí ELW se transforma en poderoso, introduciéndose por senderos poco transitados y abriendo caminos allí donde hasta hace poco solo había selva.

Chemical Brothers - Star Guitar



La nueva música popular global en las manos de dos ingleses. Un video donde el uso de la imagen en pos de la música no se observaba desde aquella empresa épica que Walt Disney tituló Fantasy.

Puro goce.

Mingus


Por Facundo Carmona

Wayne Rodgers esquiva el primer golpe destinado a su mandíbula con una habilidad sorprendente. Su cuerpo aún recuerda la infancia en Tucson, el hostigamiento de su padre y las privaciones del ghetto. Aunque tal disponibilidad no alcanzó para evitar el segundo puño, que se incrusta en su estómago con la fuerza de una maza hidráulica.

El oponente lo mira y ríe a carcajadas. Mientras que una vibrante risotada nace en lo más profundo de su cavernosa caja torácica. Festeja feliz el ocurrente golpe. Su cuerpo también dispone de habilidades que exceden el talento que detenta como bajista. Charles está contento, hace tiempo que no es tan feliz, su amor se contagia al resto de la Sala A de los Estudios X que también carcajea de forma indócil.

El clarinetista Wayne escapa de una pertinaz lluvia de hielos, mientras que el whisky vuelve a danzar entre los vasos de la banda. No da crédito a lo que ven sus ojos, una fiesta salvaje se materializa en la sala y la música invade hasta el último espacio disponible. El cacique de la tribu echa a los últimos elementos que llamaban a sosiego y comienza a tocar con una pasión abrasadora, tensando las cuerdas de su contrabajo al máximo de su complexión.

El Quinteto se ha diezmado, los pocos curiosos y directivos que quedaban escapan, como cucarachas, por los pasillos de los Estudios X. Tan solo Tony Morello y dos secretarias de color son aceptados en el festejo. Mientras tanto, los cuerpos de los músicos se contorsionan sobre los instrumentos, Mingus grita, golpe de timón, el tempo se hace más rápido, se amplifican los sonidos. La música sigue hasta entrada la madrugada. Esa noche han nacido melodías que precederán a sus intérpretes, momentáneos jugadores, en su etérea belleza.